Otra visita a La Nevera, donde el Estudiantes se hace fuerte, por nuestra parte, con la ilusión de siempre.
Para hacer honor al nombre, en una mañana soleada, sólo con traspasar la puerta de la calle Serrano, un frío microclima se apodera de nuestros cuerpos.
Nuestros chicos no lo notan y salen con entusiasmo, mandando en el juego y en el marcador, con un quinteto inicial en el que se notaba hambre de triunfo.
Pudo haberse obtenido más ventaja pero se ganó el primer cuarto por un ajustado 19-18.
El segundo cuarto también depara buenas vibraciones porque por momentos la ventaja es de unos 10 puntos. No obstante, el Estudiantes se sobrepone y vuelve a perder el cuarto por solo un punto, con lo que la primera mitad nos favorece 37-35.
En una situación que nos recuerda años lejanos, tenemos un tercer cuarto fatídico y nos ponemos por debajo en el tanteador, como consecuencia de algunos desajustes, que hasta ese momento no habían existido y un buen momento de juego de nuestro rival.
Hay que tener en cuenta que el local supo explotar muchas armas, atacando con muchas variantes, a veces con tiros lejanos, y por otra parte, en la medida que sus fuerzas se lo permitieron, presionando en toda la cancha.
El colofón, parejo, por lo que el resultado final de 80-70 refleja los 10 puntos por los que el Estudiantes ganó el 3º cuarto.
Considero que el balance es positivo, vimos un encuentro muy vibrante, se marcaron 150 puntos, fue pitado con celo por un gran árbitro, que hasta tuvo la sabiduría de rectificar si era necesario.
En lo individual, Mol sigue haciendo daño en la bombilla, incluso se permite encestar de media distancia, Héctor recupera su nivel después de algunas molestias físicas, mientras que Gerar, Fer y Rafa aportan lucha, técnica, visión y compromiso. En síntesis, todos nuestros jugadores cumplieron.
También en lo colectivo se ha jugado mejor que la semana anterior, por lo que seguimos disfrutando con el equipo, a la espera del regreso de los lesionados, lo que nos dará más fondo de banquillo.